Danai se recupera, pero necesita tu ayuda

Danai poco a poco sale del estado crítico. Hace un par de días la Fundación Benjamín Mehnert recibió un aviso al que no pudo hacer oídos sordos. Una galga en muy malas condiciones había sido abandonada a las puertas de una chatarrería. Acongojados por sus heridas, los dueños de la chatarrería que no podían hacerse cargo de ella, le abrieron las puertas de un pajar para que se refugiara de las bajas temperaturas. La Fundación acudió en su ayuda tras la llamada de auxilio, y consiguió rescatarla, pero Danai necesitaba cuidados y atenciones exclusivas dado su terrible miedo a las personas. Así de extremadamente delgada llegó esta galguita a las instalacioness de la Fundación, llena de heridas y de úlceras. Viendo que no hacía esfuerzos por recuperarse, desde el equipo veteriario decidieron que tenía que perder el miedo a las personas y que necesitaba atenciones plenas y se volcaron con ella. Danai ha mejorado enormemente de sus úlceras y ha cogido algo de peso. Ahora que ya está casi recuperada, desde la Fundación, intentan encontrar rápidamente una casa de acogida o un adoptante definitivo para que al verse encerrada de nuevo no pierda en interés de recuperarse y salir adelante que pese a su miedo ya muestra.


Hace un par de semanas, cuando recogieron a esta galga temerosa, su cuerpo temeroso delataba una extrema delgadez y tenía heridas por todo su cuerpo. Una de sus lesiones más graves que este galgo presentaba es una herida abierta en la muñeca y todos los dedos de su mano rotos, fracturas posiblemente provocadas por los malos tratos que ha sufrido durante su corta vida. Al ser rescatado por la Fundación fue conducido a las instalaciones de su Centro de Recuperación de Galgos donde tratan de recuperarlo de sus heridas de su deshidratación y de la desnutrición que presenta. Si la FBM no hubiera acudido en su auxilio, Dalai no habría aguantado ni un día más por la desnutrición y deshidratación que presentaba. Ójala pronto alguien se apiade de este pequeño, y pueda recuperarse en un hogar definitivo o en su defecto, en una casa de acogida donde le den el cariño que nunca ha tenido.
   

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