Gisela Mehnert

La Protección Animal es desde hace muchos años un elemento muy importante de mi vida. Cuando vivía en Alemania ya estaba implicada activamente en un movimiento político en favor de los Derechos Animal. A España me mudé hace casi 20 años y empecé trabajando de voluntaria para ANAA, una asociación de Madrid.

En contacto con el “mundo galgo” entré por una galga muy tímida que vivió abandonada durante años en el área de un centro comercial, la cual conseguimos coger con mucho esfuerzo.

 

 

Desgraciadamente en aquellos tiempos los galgos no tenían ninguna perspectiva de ser adoptados. 

Se les consideraba meras herramientas de caza y no aptos para ser perro de familia. Así que la adopté, la llamé Bianca y ella me hizo interesarme por la historia y el destino de esta raza. No podía creerme que estos perros tan nobles eran y aún hoy en día- son víctimas de abandono y crueldad de muchos tipos. Son criados en masa esperando el “campeón”, y se deshacen de ellos de cualquiera manera.

Dentro de mis posibilidades decidí involucrarme en la lucha por ayudarles. Con una compañera de Andalucía empezamos a rescatar galgos de perreras, los campos etc. y les preparábamos en residencias para su adopción.

Desde 2009 tenemos nuestro refugio cerca de Dos Hermanas que es para mí un sueño realizado. Para todos es un trabajo emocionalmente duro, ver cada día con qué desprecio los galgos son tratados, los que entran con lesiones graves de maltrato o atropello, pero al mismo tiempo es satisfactorio poder crearles futuro. ES LU UNICO QUE CUENTA AL FINAL.