Hoy se cumple un mes desde que Octavio entró por primera vez en nuestro hospital.

Hoy se cumple un mes desde que Octavio entró por primera vez en nuestro hospital. Nunca olvidaremos las abrasiones que tanto nos recordaban a Iker, otro perro quemado que tristemente falleció poco tiempo después de ingresar en nuestro hospital. Las quemaduras de Octavio eran mucho menos profundas e infinitamente menos extensas que las de Iker, pero de igual forma tuvimos miedo al fracaso. Ese miedo no nos paralizó, nos hizo fuertes para poder curar a Octavio y cerrar la herida que Iker nos dejó. En la fotografía ya podemos observar pelo en el 90% de su piel, porcentaje que va en aumento. Además ya puede llevar collar que nuestros amigos de Galgoland le han regalado. ¿Te gustaría seguir ayudándonos a recuperar a Octavio a otros perros en su misma situación?
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It’s been a month since Octavio first got to our hospital. We will never forget the abrasions that reminded us so much of Iker, another burned dog that sadly passed away shortly after entering our hospital. Octavio’s burns were much shallower and infinitely less extensive than Iker’s, but we were still afraid of failure. That fear did not paralyze us, it made us strong to be able to heal Octavio and close the wound that Iker left us. In the photograph we can already see hair in 90% of his skin, a percentage that is increasing. In addition, Octavio can now wear a collar that our friends from Galgoland have given him. Would you like to continue helping us to recover Octavio and other dogs in the same situation?
 

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